Casi nadie llega a la consulta diciendo «quiero los dientes derechos». Llegan diciendo otra cosa: que en las fotos siempre salen con la boca cerrada, que se tapan con la mano cuando se ríen fuerte, que en las videollamadas se miran a sí mismos más de lo que miran al otro.
Eso es de lo que trata esta nota. No de cómo te ven: de cuánta energía estás gastando en controlar cómo te ven.
La sonrisa tapada
Cuando algo de la propia boca no nos gusta, el cuerpo arma estrategias solo. La mano que sube a la cara. La sonrisa con los labios juntos. Girar la cabeza para el lado «bueno» en las fotos. Reírse hacia abajo.
Son automatismos chiquitos y casi nadie los nota desde afuera. Pero son constantes, y ocupan un lugar en la cabeza. Mucha gente recién se da cuenta de cuánto espacio ocupaban cuando dejan de hacerlos.
En el trabajo
En una entrevista, en una reunión o presentando algo frente a gente, lo que se juega no es si tus dientes están perfectos. Es dónde está puesta tu atención. Si una parte de tu cabeza está ocupada en no abrir mucho la boca, esa parte no está en lo que estás diciendo.
Y hay algo concreto que cambió en los últimos años: pasamos mucho tiempo mirándonos a nosotros mismos en una pantalla. La videollamada puso la propia cara a la vista todo el día, en un primer plano que antes no existía. Eso hizo que mucha gente empezara a reparar en cosas que nunca había mirado tanto.
En los vínculos
Reírse con ganas es una de las formas más simples de acercarse a alguien. Cuando esa risa viene con un freno puesto, el freno se nota: no se nota en los dientes, se nota en la distancia.
Muchos pacientes nos cuentan que lo primero que cambió al terminar no fue algo que vieron en el espejo, sino algo que hicieron sin pensar: salir bien en una foto que no habían preparado.
Lo que no te vamos a decir
No te vamos a decir que vas a conseguir un trabajo mejor, ni que tu vida social va a cambiar, ni que la gente te va a tratar distinto. Sería deshonesto y no es lo que vemos.
Tampoco creemos que haya nada malo en los dientes que tenés hoy. Tu valor no está en tu boca, y una sonrisa con los dientes torcidos sigue siendo una sonrisa. Si te tiene sin cuidado, está perfecto así.
Lo que sí vemos, todos los días, es gente que venía haciendo un esfuerzo chiquito y permanente para esconder algo, y que un día deja de hacerlo. Eso no se mide en una foto de antes y después, pero es lo que más escuchamos cuando termina un tratamiento.
Si estás pensando en hacer algo
La decisión no tiene que tomarse a ciegas. En Sonrisse la consulta inicial sale $10.000 e incluye la radiografía panorámica y el escaneo 3D. Con eso armamos la planificación y te mandamos un video donde vas a ver tus propios dientes moverse hasta el resultado final.
Ese video existe justamente para esto: para que decidas mirando tu caso, y no una foto de otra persona. Si lo ves y no te convence, no hay tratamiento. Podés mirar casos reales de pacientes que terminaron con nosotros antes de venir.
La mayoría de nuestros tratamientos dura de 6 a 9 meses. El precio es cerrado: $1.500.000 un maxilar y $1.750.000 los dos, en un pago en efectivo o transferencia, e incluye los controles, el blanqueamiento y las contenciones del final. Atendemos en Recoleta y en Belgrano, de 9 a 20 hs.
Preguntas frecuentes
¿Vale la pena hacerse un tratamiento solo por una cuestión estética?
Es una decisión personal y no hay una respuesta correcta. Lo que sí podemos decirte es que la mayoría de las consultas que recibimos arrancan por lo estético y terminan resolviendo también cosas funcionales, como una mordida que repartía mal la fuerza o zonas donde el cepillo no llegaba bien.
¿Tener los dientes alineados mejora la salud además de la estética?
En muchos casos sí. Los dientes muy montados generan zonas donde el cepillo y el hilo no entran, y eso favorece las caries y la inflamación de encía. Una mordida despareja también puede generar desgaste en las piezas que trabajan de más.
Soy grande, ¿ya es tarde?
No. El movimiento dentario funciona a cualquier edad mientras el hueso y las encías estén sanos. Lo que cambia con los años es la velocidad, no la posibilidad. Tratamos pacientes de todas las edades.
¿Se nota que los tengo puestos?
Los alineadores son transparentes y se adaptan a la forma del diente, así que en una conversación normal casi no se ven. Además te los sacás para comer y para lavarte los dientes.
¿Puedo ver cómo voy a quedar antes de decidir?
Sí, y es lo que más nos piden. Después del escaneo 3D te mandamos el video de tu planificación con el movimiento completo de tus dientes. Decidís con eso a la vista, antes de pagar el tratamiento.
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