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Si buscás «placa de bruxismo» lo primero que aparece son placas genéricas de venta online, de esas que se ablandan en agua caliente y se muerden para que tomen la forma. Son mucho más baratas que una placa a medida y por eso mucha gente arranca por ahí. La diferencia no está en el material: está en que una placa a medida se diseña sobre tu mordida y la otra se adapta a ella.
Qué hace una placa de bruxismo, en realidad
Mucha gente cree que la placa sirve para que dejes de apretar. No es así: el bruxismo es una actividad del sistema nervioso, y la placa no lo apaga. Lo que hace es proteger. Se interpone entre los dientes de arriba y los de abajo, y toda la fuerza que descargarías sobre el esmalte se descarga sobre el acrílico.
Pero hay una segunda función que suele pasarse por alto y es la que marca la diferencia: una placa bien hecha redistribuye los contactos. Se ajusta para que todos los dientes toquen al mismo tiempo y con la misma intensidad, y para que al mover la mandíbula de lado los contactos se desprogramen. Eso es lo que relaja la musculatura y descomprime la articulación.
Dónde falla la placa genérica
La placa que se compra hecha cumple la primera función: pone algo entre los dientes. La segunda, no.
- No se ajustan los contactos. Si la placa hace que muerdas más fuerte de un lado, la musculatura de ese lado trabaja más. Hay pacientes que empiezan con más dolor que antes.
- No es estable. Al no calzar exactamente, tiende a moverse de noche. Muchos terminan escupiéndola dormidos y no se enteran.
- El material blando puede ser contraproducente. Buena parte de las genéricas son de silicona blanda, y hay evidencia de que una superficie blanda invita a seguir apretando, como un chicle.
- No hay controles. La mordida cambia con el uso y la placa necesita retoques. Sin alguien que la ajuste, el desajuste se acumula.
Cómo se hace una placa a medida
Escaneamos tu boca en 3D, sin pastas ni cubetas. Con ese escaneo se fabrica la placa en acrílico rígido sobre el modelo exacto de tus dientes. Cuando te la entregamos, se ajusta en boca con papel de articular hasta que los contactos queden parejos, y se te cita a control para retocarla una vez que la usaste unas semanas.
Ese ajuste es el trabajo. La placa sin ajustar es un pedazo de acrílico.
Cuándo la genérica alcanza
Siendo honestos: si apretás muy de vez en cuando, no tenés dolor ni desgaste visible, y querés una protección de emergencia por unos días, una placa genérica es mejor que nada. Lo que no conviene es usarla durante años como si fuera un tratamiento, porque el desgaste que evita por un lado te lo puede generar por otro.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una placa a medida?
Entre dos y cinco años, según cuánto aprietes. Los que bruxan fuerte la desgastan antes, y eso es justamente la prueba de que está haciendo su trabajo.
¿Va arriba o abajo?
Depende del caso. La superior es la más común; la inferior se indica en algunos pacientes por comodidad o por reflejo nauseoso.
¿Se usa todas las noches?
Sí. El bruxismo nocturno no se toma francos.
¿Y si además tengo los dientes torcidos?
Conviene evaluarlo. Una mordida desalineada puede estar sumando carga a la articulación, y en algunos casos ordenar los dientes mejora el cuadro. Eso se define con el examen, no de entrada.
Si querés la tuya a medida
Escribinos y coordinamos: escaneamos, la fabricamos y te la entregamos ajustada.
Atendemos en Belgrano (Av. Cabildo 1117) y Recoleta (Libertad 1133), CABA, de 9 a 20 hs.
O escribinos directo al WhatsApp 11 2483 1829.
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