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Es la comparación que aparece apenas empezás a averiguar. Invisalign es la marca que instaló los alineadores invisibles en el mundo y sigue siendo la referencia. Pero hoy hay laboratorios y equipos odontológicos que fabrican alineadores en el país, y la pregunta razonable es qué se pierde —si es que se pierde algo— eligiendo uno u otro.
La respuesta corta
Para la mayoría de los casos, el resultado es el mismo. Lo que cambia es el precio, y en algunos casos muy complejos, el margen de maniobra que da el software y la experiencia acumulada de la marca internacional.
Qué es igual en los dos
El principio
Los dos sistemas hacen exactamente lo mismo: una serie de placas transparentes, cada una apenas distinta de la anterior, que empujan el diente unas décimas de milímetro por vez. No hay magia patentada en eso.
El material
Los dos usan plásticos termoformados de grado médico. Invisalign tiene su propio material patentado; los laboratorios locales trabajan con materiales equivalentes de proveedores internacionales.
El escaneo
En los dos casos se parte de un escaneo intraoral 3D, sin masilla ni moldes. Es el mismo tipo de escáner.
Los attachments
Los dos usan esos pequeños relieves del color del diente que se pegan al esmalte para que el alineador tenga de dónde agarrar. No son exclusivos de ninguna marca.
Qué cambia
El precio
Es la diferencia más grande y la más fácil de medir. Los sistemas internacionales se cotizan en dólares —en Argentina se manejan valores de USD 1.500 a USD 6.000 según la complejidad— porque parte de lo que pagás es la licencia de la marca. Los alineadores fabricados en el país no tienen ese componente.
Quién planifica
Con las marcas internacionales, la planificación la genera el software de la empresa y el odontólogo la ajusta. Con un equipo local, la planificación la hace directamente el profesional que te va a atender. Ninguna de las dos es mejor por definición: lo que importa es quién firma tu caso y cuánta experiencia tiene.
Los tiempos
Los sistemas internacionales fabrican afuera, así que hay que contar envío y aduana. Un laboratorio local entrega más rápido. En Sonrisse, por ejemplo, la entrega se hace entre 10 y 15 días desde que aprobás la planificación.
Los casos límite
En movimientos muy complejos —rotaciones grandes, mordidas que necesitan cirugía, extracciones— la experiencia acumulada de una marca con millones de casos pesa. Ahí conviene escuchar la opinión del profesional y no decidir por precio.
Lo que sí conviene mirar, más allá de la marca
- Quién te atiende. El alineador es una herramienta; el resultado lo define el diagnóstico. Preguntá quién planifica tu caso y quién te va a controlar.
- Si ves la planificación antes de pagar el tratamiento. Deberías poder ver en video cómo se van a mover tus dientes antes de comprometerte.
- Qué incluye el precio. Controles, contenciones finales y reposiciones cambian mucho el total real.
- Dónde vas a hacer los controles. Si vas a ir cada 45 días durante meses, la ubicación importa más de lo que parece.
Cómo lo hacemos nosotros
En Sonrisse trabajamos con alineadores fabricados para cada caso, con escaneo 3D, radiografía panorámica y planificación en video que ves antes de empezar. El precio arranca en $1.420.000 y es cerrado: no cambia según la complejidad ni según cuántos alineadores necesites. Incluye todos los alineadores, todos los controles, el blanqueamiento del final y las contenciones.
Si estás comparando presupuestos, escribinos y te decimos con franqueza si tu caso se resuelve con alineadores o si conviene otra cosa.
O escribinos directo al WhatsApp 11 2483 1829.
